Diluvios y alivios

Si es buscada, ya no es aventura.
(J.M. Preward)
La humanidad lo ha experimentado de un millón de formas y lo ha contado de mil. Yo lo haré a la mía: te acuestas tras haber conversado sobre las lámparas que esperas colgar de tu salón, el juego que propondrás mañana a tus hijas para que no se aburran, a cuáles de tus tareas pendientes dedicaras más atención mañana en la oficina; y te levantas para preocuparte de dónde encontrarás sacos de tierra, cómo te las arreglas para sacar a las niñas de casa con el agua a la cintura, cuándo volverás a tener una muda que ponerte o un poco de agua limpia.

Sigue leyendo

Mi vindicación de Gloria Fuertes

gloria-fuertes

Se ha celebrado hace poco el centenario de Gloria Fuertes, una poeta española no solo distinguida sino, cosa rara, famosa. Aunque tengo que decir que no era muy apreciada en mi casa. Hablo, claro, de su faceta de estrella televisiva de la poesía infantil, porque no conocíamos otras. Creo que había razones de estilo por medio: aquellas rimas informales y divertidas -nunca disparatadas- que ella recitaba, con tanto desparpajo como falta de melodía, nos sonaban ripiosas. Claro que los versos que estábamos acostumbrados a escuchar en casa (las madres suplían la escasez de canales televisivos) eran sobre todo fábulas de Iriarte y Samaniego, fragmentos del Don Mendo o cuentos de Ferrándiz. Es decir: puro octosílabo.

Sigue leyendo

La máquina del tiempo (perdido)

Máquina de chocolates

Sin anunciarse, aparecieron en diferentes puntos del Campus expendedoras automáticas de aperitivos. Yo saludé la aparición con una alegría que no acababa de explicarme, porque me suelo tomar la hora del café matinal, como el cine o el cebiche, más como excusa para la reunión social que con necesidad de consumo. Sin tener a quién invitar ni quién me invite, puedo apurar la jornada entera en mi madriguera si no me sacan de ella otras obligaciones… incluida la de satisfacer un hambre imprevista. Por eso mismo, la novedad era digna de interés (picar algo  ahorrándome la cola de la cafetería), aunque quizá no de tanta emoción.

Sigue leyendo

El diluvio

Llevamos semanas de lluvia intensa en Piura. Desde mi torre, se ve pasar el río alto como muchos no lo podemos recordar. La glera cuya foto encabeza mi blog, por supuesto, ya no existe, y yo me pregunto dónde se estarán cobijando en estos días los cormoranes y las garzas. De lo que sí se han llenado las riberas es de enjambres de sapos diminutos.

El-diluvio-Henryk-Sienkiewicz-portada

Yo sé que debería incluir imágenes preocupantes de cómo se remoja mi ciudad, pero como para eso está Facebook…

Sigue leyendo

El Caballero de los (muchos) Espejos

Ccaballero-de-los-espejos

La Segunda Parte del Quijote cuenta en sus primeros capítulos cómo, al poco de abandonar el Toboso y convencido por las triquiñuelas de Sancho de que su señora Dulcinea está encantada, el protagonista se encuentra en un bosque con un caballero andante que sobre las armas traía una sobrevista o casaca de una tela, al parecer, de oro finísimo, sembradas por ella muchas lunas pequeñas de resplandecientes espejos, que le hacían en grandísima manera galán y vistoso (II, 14). Probablemente se sorprenda menos que sus lectores, que hasta ahora no habían visto presentarse directamente a ningún personaje propio de los libros de caballerías dentro del prosaico mundo que rodea a los personajes de la novela.

Sigue leyendo

Tellado en cápsulas

corin

Me pregunto si se habrán reivindicado los consultorios periodísticos, con sus casos perturbadores pero cotidianos y su prosa anodina, como el equivalente al microrrelato dentro del veterano género literario del folletín sentimental.

imagen