Gato de porcelana

Me gustas cuando callas

Me gustas cuando callas…

Según cuenta uno de sus alumnos, Julián Marías, Ortega y Gasset recomendaba a sus alumnos dedicar una hora diaria exclusivamente al ejercicio de pensar: “Se hacen unos músculos increíbles”, aseguraba. Sigue leyendo

Móvil, puntualidad, esperanza

El mundo de la impuntualidad, supongo que tan antiguo supongo como el mundo ( a mí solo me consta el testimonio escrito de San Agustín), también se ha visto alterado por la telefonía celular. Por una evidente parte, ha logrado el gran progreso de evitar plantones: avisa de demoras, demanda paciencia y necesarias prórrogas, cancela citas en el último momento. De ahí nos ha salvado.

Pero, por otra, dichas posibilidades han dado lugar a esa crueldad más soterrada de prolongar los plantones a fuerza de esperanza, de mecer al esperante siempre por unos pocos minutos más, que prolongan su paciencia hasta el abuso.

De recuerdos y trofeos

Maletín

Todos tenemos pertenencias que guardamos como recuerdo, porque otras personas han puesto amor en ellas para entregárnoslas. Otras, en cambio, se guardan como trofeo: somos nosotros quienes en ellas hemos depositado, si no amor, alguna otra pasión, hasta lograr adquirirlas y atesorarlas. 
En este sentido, quizá el objeto más valioso de mi casa, porque participa de ambas condiciones, sea mi cubertería. Y eso sin habérmelo propuesto.

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Los otros fumadores electrónicos

Diría que, como adicción, el internet de bolsillo ha venido a ocupar en nuestros días el nicho que ocupaba el tabaco en los siglos anteriores. O sea, se trata de una adicción dañina, experimentada y reconocida como tal por los adictos; sin embargo, están dispuestos a sobrellevarla porque es también un modo de integración social, en lugar  de un vicio privado o clandestino.

La decadencia exigida

roca barea
Andan los medios en España algo revueltos, aparte de por cuestiones importantes, por asuntos de historiografía, quién lo iba a decir. Cómo estará el encono que hasta el diario superpoderoso se esmera en desautorizar a la historiadora de la polémica.
En mis primeras semanas de estudiante universitario, varios profesores míos celebraban cómo nos habíamos librado, después de cuarenta años de dictadura, de una historia oficial. Me parece que estas y otras polémicas revelan, entre otras cosas, que ya estamos echando de menos aquella, o cualquier otra, siempre y cuando sea lo suficientemente oficial como para que confirme lo que ya sabíamos o lo que deseamos. que en este caso, por abrumadora mayoría, parece ser una convicción providencialista de España como país destinado a ser primera potencia política y cultural de Occidente. La disputa viene cuando se trata de identificar al culpable de que no haya sido así: por dejarse influir por el extranjero o por no haberse dejado; por expulsar o por no expulsar; por rendirse o por resistir…

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