Aburridos sin caudillos

A finales de enero, ni la fecha exacta recuerdo ahora, tenemos elecciones en Perú. Pero, como son solo al Congreso, no le importa a nadie. Nunca se me había hecho tan patente la índole caudillista de nuestra democracia. Nadie se interesa por alguien cuya función será el diálogo desde un breve escaño: lo queremos monologando desde un palacio. Sigue leyendo

“El prisionero de Zenda”: conversación, sin acero

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… tanto en florete como en sable existía una “convención” (una prioridad de acciones) según la cual si un tirador inicia un movimiento ofensivo, tenía que fallar o ser parado antes de que su oponente pudiese responder de manera legítima. El resultado de semejante reglas era que podían desarrollarse “frases”, como un movimiento en música, con el ataque seguido de la respuesta, y esta a su vez de la contrarrespuesta, hasta que se entablaba una “conversación de los hierros” (Richard Cohen, Blandir la espada, Barcelona, Destino, 2003)
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Para Covi, porque la menciono por ahí
Sentada la cercana relación entre diálogo y esgrima por la autoridad de esta sabrosa lectura (recomendable para amantes de la historia, el deporte y el cine, siempre que sean poco exigentes en materia de traducción castellano-inglés), invito a todos los interesados a leer también este artículo de La Mano del Extranjero sobre la película El prisionero de Zenda de 1952, ante el que no me resistí a intercambiar puntos de vista.
Por Ruritania y su familia real siento una pasión añeja, cuya presencia más duradera en el Perú me aseguré, desaparecida cierta marca de cerveza,  gracias al nombre de una de mis hijas.
Zenda

De jalayo.blogspot.com

Flojera y reputación

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Docente que conozco, cuyo nombre no diré, se queja de que en la institución donde trabaja, que me callo, le obligan a aprobar a todos sus alumnos. La indignación que esto produce sobre las prácticas de ciertos centros educativos de este país, no tardo en extenderla a una profunda desolación sobre el funcionamiento del país entero. Ocurre cuando Docente Que Conozco no encuentra mejor símil para quejarse de sus alumnos, que llegan tarde a clase cuando llegan, que no se esfuerzan nada, que esperan recibirlo todo hecho, que decir que se creen que son congresistas.

Rico y Angulo, periodista del siglo XIX

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Desde los peruleros Francisco de Ampuero y Pedro del Castillo hasta los cientos de familias anónimas que, en tiempos menos heroicos, acrecentaron la ciudad chilena de Rancagua, los riojanos han puesto también su granito de uva en la construcción de América. A la sombra de los Andes existen un Logroño ecuatoriano y una Rioja peruana, además de otra argentina que, en honor a su cepa, es una región rica en vinos. Por si esto fuera poco, el Perú le debe también a mi terruño (uno es de donde hace el doctorado) su primer periodista político.

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Don José Ido sigue clamando en el desierto

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Hoy como en 1887, quien tiene su gramática bien aprendida y ejercitada sufre al pasearse por la calle y clama en su rincón sin mucha esperanza. Sobre todo pensando la  cantidad de puestos de trabajo que se podrían crear extendiendo la profesión de corrector de estilo, necesaria en toda república. El ay del alma llega hasta el gobierno, a quién si no, como si este no pecara ya de suficientes cosas y que le importan a más gente, analfabetos incluidos:

Andando, andando, le entró de improviso un celo tan vehemente por la instrucción pública, que le faltó poco para caerse de espaldas ante los estólidos letreros que veía por todas partes. No se premite tender rropa, y ni clabar clabos, decía en una pared, y D. José exclamó: «¡Vaya una barbaridad!… ¡Ignorantes!… ¡emplear dos conjunciones copulativas! Pero pedazos de animales, ¿no veis que la primera, naturalmente, junta las voces o cláusulas en concepto afirmativo y la segunda en concepto negativo?… ¡Y que no tenga qué comer un hombre que podría enseñar la Gramática a todo Madrid y corregir estos delitos del lenguaje!… ¿Por qué no me había de dar el Gobierno, vamos a ver, por qué no me había de dar el encargo, mediante proporcionales emolumentos, de vigilar los rótulos?… ¡Zoquetes, qué multas os pondría!… Pues también tú estás bueno: Se alquilan qartos… muy bien, señor mío. ¿Le gustan a usted tanto las úes que se las come con arroz? ¡Ah!, si el Gobierno me nombrara ortógrafo de la vía pública, ya veríais… Vamos, otro que tal: se proive… Se prohíbe rebuznar, digo yo».
(Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta IX,4)

 

Otro cuento por Reyes

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Termina el 6 de enero, y con él las navidades. En España se trata de un final explosivo, y bastante anárquico gracias a los regalos que reciben los niños por la mañana. En Perú, la tradición más asentada es la bajada de Reyes, que en cambio tiene un claro aire de despedida y hasta su cierta solemnidad: familiares o amigos se reúnen en convite (chico, grande o muy grande, ya según) y van retirando por jerárquicos turnos, una por invitado, las figuritas del nacimiento que ha adornado la sala durante las fiestas.

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El corrupto honrado

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Un retrato que recomiendo para presidir todas las oficinas de todas las instituciones del Perú. Léase.

 

Ciro Bayo refiere en el primer capítulo de su peculiar narración histórica Los marañones (de la que tendré que hablar más en otra ocasión) un caso curioso dentro de la prolongada historia de la corrupción en este país. Es el del licenciado don Pedro de la Gasca, enviado en 1546 como presidente de la audiencia de Lima para poner fin a la rebelión de Gonzalo Pizarro, lo cual llevó a cabo más gracias al uso de la diplomacia que de la fuerza militar.

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