Don José Ido sigue clamando en el desierto

Captura de pantalla 2018-01-13 20.18.21

Hoy como en 1887, quien tiene su gramática bien aprendida y ejercitada sufre al pasearse por la calle y clama en su rincón sin mucha esperanza. Sobre todo pensando la  cantidad de puestos de trabajo que se podrían crear extendiendo la profesión de corrector de estilo, necesaria en toda república. El ay del alma llega hasta el gobierno, a quién si no, como si este no pecara ya de suficientes cosas y que le importan a más gente, analfabetos incluidos:

Andando, andando, le entró de improviso un celo tan vehemente por la instrucción pública, que le faltó poco para caerse de espaldas ante los estólidos letreros que veía por todas partes. No se premite tender rropa, y ni clabar clabos, decía en una pared, y D. José exclamó: «¡Vaya una barbaridad!… ¡Ignorantes!… ¡emplear dos conjunciones copulativas! Pero pedazos de animales, ¿no veis que la primera, naturalmente, junta las voces o cláusulas en concepto afirmativo y la segunda en concepto negativo?… ¡Y que no tenga qué comer un hombre que podría enseñar la Gramática a todo Madrid y corregir estos delitos del lenguaje!… ¿Por qué no me había de dar el Gobierno, vamos a ver, por qué no me había de dar el encargo, mediante proporcionales emolumentos, de vigilar los rótulos?… ¡Zoquetes, qué multas os pondría!… Pues también tú estás bueno: Se alquilan qartos… muy bien, señor mío. ¿Le gustan a usted tanto las úes que se las come con arroz? ¡Ah!, si el Gobierno me nombrara ortógrafo de la vía pública, ya veríais… Vamos, otro que tal: se proive… Se prohíbe rebuznar, digo yo».
(Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta IX,4)

 

Frivolidades

En este artículo de Castellano Actual he echado a un episodio de mi vida profesoral toda la magnanimidad y el buen humor que me caben en el cuerpo. Porque no me negarán que, de estas dos imágenes,

Frivolidad.png

afirmar (contumazmente) que la que encarna la frivolidad es la de la DERECHA no es como para decirse que más valdría, en verdad, que se lo coman todo y acabemos…

Porque podemos

Pablo Inglesias

No, esta entrada tampoco trata de él (con una basta)

Estas enjundiosas citas de Byung-Chul Han, filósofo germano-coreano (sic) contemporáneo a quien yo desconocía, se las debo a mi bien conocido Víctor Hugo Palacios, pensador peruano de la misma época.

La clave: para qué reprimir cuando puedes dar incentivos. Para qué te va amenazar tu amo con un castigo si puede simplemente manifestar su decepción. Qué mayor triunfo para él que lograr tu frustración porque la vida no te deja hacer… lo que no deseas. Sigue leyendo

Connim fuera 129 (sic)

Se lo decía a mis alumnos de Literatura Universal mientras la hubo en el plan de estudios: pocos tipos sociales han cambiado tan profundamente en su apreciación literaria como los médicos. Sigue leyendo

Un vicy/o del idy/oma

Supongamos (o pongamos, simplemente) que le han pedido a la portera avisarles si se presentan en casa su padre o su madre. Pasa la mañana y no reciben aviso alguno, pero no porque no haya venido ninguno de los dos progenitores, sino porque se han presentado los dos juntos. Estoy seguro de que pensarán, con toda justicia, que la buena señora es un poco tonta pero sin el poco.
Sin embargo, por razones tal vez derivadas del instintivo respeto que infunden las mayorías habladoras, apuesto a que son ustedes mucho más tolerantes con el extendido uso de ese adefesio gramatical que se escribe “y/o”. Mal hecho. Fulmínenlo de sus textos, corríjanlo de los que tengan a su cargo: no dice nada que la profunda redondez de una “o” no pueda contener por sí sola.

Género literario

Por medio de esta nota, la redacción de Maceta en el páramo se hace eco del rumor naciente sobre una nueva traducción al castellano de las obras de Enid Blyton. En concreto, de una de las más famosas colecciones infantiles de la prolífica escritora británica. Dicha traducción intentará, en línea con las últimas tendencias pedagogicopolíticas, eliminar el sexismo en el lenguaje para asegurar la plena igualdad entre los niños y niñas, o sea los niños y las niñas, padres y madres respectivamente de las generaciones futuras.

Ellos y ellas, al completo

Ellos y ellas, al completo.

Sigue leyendo