En el principio fue un sapo: sobre Kennet Grahame y J.R.R. Tolkien (1)

Muño y aderezo los papeles de una charla que dicté hace varios años, y los lanzo en cuatro entregas.

El viento Juventud

  1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

Un libro que leí con medio interés en mi infancia fue El viento en los sauces, del escritor británico Kenneth Grahame. Publicada en 1908, alcanzó una gran popularidad entre el público de habla inglesa, aunque me parece que bastante menos entre el de habla hispana: sus ediciones y reediciones revelan que lectores no le faltan, pero tampoco se le ve nunca muy citado ni recomendado.

He dicho que medio interés porque la estructura del relato se prestaba a ello. Intercalaba líricos episodios independientes, protagonizados por el Topo y la Rata de Agua, con la historia unitaria de las desventuras del señor Sapo, que cada vez iban adquiriendo mayor relevancia. No debí de ser yo el único lectorcillo que se impacientara con los primeros, o se los saltara directamente, para continuar cuanto antes con los segundos, aunque al menos debo reconocer que el Sapo nunca me resultó simpático por mucho que lo fueran sus aventuras.

El personaje más popular de El viento en los sauces es, desde luego, el más dinámico de la historia y a quien el lector ve cambiar (aunque tal vez de manera algo precipitada) cuando termina. Pero lo es porque a ello lo conduce el ser imprudente, vanidoso, embustero, fatuo y caprichoso. Por eso nos hace reír, mérito invaluable (sobre todo cuando somos niños) del que carecen en buena medida sus amigos la Rata, el Topo y el Tejón, sensatos animales que se dedican abnegadamente a conseguir que el Sapo siente cabeza, con el mismo ánimo pero menor inventiva que el Cura y el Barbero cervantinos. Aun así, convertir las “cualidades” de nuestro héroe en ejemplares me parece una interpretación tan superficial como extendida, de la que dan testimonio por ejemplo la adaptación animada de Walt Disney (1949) o la reseña, asiduamente repetida en Google (búsquese), que afirma que “la campiña, rodeada de tranquilidad, es somnolienta, pero, por suerte, llega el Sapo tocando el claxon y rompe la paz”. No creo que Grahame, los amigos del Sapo ni cualquier lector atento estén de acuerdo con lo afortunado de tal llegada.[1]

Toad Disney

Completo el resumen de las andanzas del héroe para quienes las desconozcan: un accidente de carretera despierta en el Sapo una inesperada pasión por los automóviles, que le acarrea enormes gastos a causa del pago de los destrozos que ocasiona su conducción temeraria y la compra de nuevos vehículos. Sus amigos, que temen por su vida y su fortuna, lo acaban encerrando, pero el Sapo escapa y esta vez roba un auto, lo cual lo lleva a ser encarcelado nada menos que en la Torre de Londres. Logra fugarse y, tras varias peripecias, regresar al Río, para encontrarse con que durante su ausencia las siniestras criaturas del Bosque –comadrejas y armiños– han ocupado su mansión. Deberá entonces luchar para recuperarla apoyado por sus viejos amigos.[2]

Descubrir la obra de J.R.R. Tolkien, ya en la adolescencia, para mí no solo significó una afición que ya sí se convirtió en duradera, sino una revaloración más justa de El viento en los sauces, tanto en su dimensión lírica como en la narrativa. El autor de El Señor de los Anillos conocía y apreciaba la obra de Grahame, tal como revela su epistolario: en 1944 manifestaba su interés por hacerse con una colección de cuentos inéditos de Grahame, con los mismos personajes de El viento… En un par de ocasiones, evoca al personaje del señor Sapo para emitir juicios sobre su propia personalidad o la de algún conocido.[3] No debe sorprender la posibilidad de que esta novela juvenil de principios de su siglo formara parte de la construcción de los valores tolkienianos.

(Continuará)

[1] Cargando un poco las tintas: el asesinato del rey Hamlet justifica el desarrollo posterior de la tragedia, pero dudo mucho que ni el más entusiasta lector de Shakespeare vaya a considerar el crimen una suerte sin la cual la vida en Elsinore hubiera resultado harto “aburrida”.

[2] Ante la posibilidad de que el lector de este ensayo desconozca también el contenido de la obra de Tolkien, ensayo aquí un resumen fundamental. El hobbit, publicado inicialmente en 1937 con destino a un público infantil, narra las aventuras de Bilbo Baggins (Bolsón en la canónica traducción castellana), miembro de un pueblo de gente pacífica y de corta estatura, quien parte junto a un grupo de enanos para recuperar el tesoro robado y custodiado por el dragón Smaug. La trama del relato debe mucho a los esquemas básicos del cuento de hadas, en cuanto a que estructura episódica y elementos como la misión, el viaje, la participación de ayudantes y oponentes, además de la obtención de objetos maravillosos. Uno de estos, el anillo que otorga invisibilidad, da motivo a una segunda parte mucho más novelesca, es decir, más compleja, elaborada y “seria”: El Señor de los Anillos (1954-1955). En ella, el hobbit protagonista es Frodo, sobrino de Bilbo, a quien se revela la naturaleza maligna del anillo y se encomienda la misión de destruirlo. En ella, Tolkien incorpora progresivamente el mundo de los cuentos de hadas en el marco de la mitología personal que él venía componiendo, inspirada en los antiguos mitos nórdicos que él conocía como filólogo de Oxford y que acabaría compendiada en su obra póstuma El Silmarillion.

[3] Por su parte, C.S. Lewis, –compañero académico y confidente de Tolkien en tantas cosas– se valió de los personajes de Grahame en su libro Los cuatro amores como representantes de la amistad incondicional y tolerante. Lástima que el desconocimiento o la poca agudeza de los traductores al castellano, tanto de las cartas de Tolkien como del mencionado ensayo de Lewis, hayan dejado sin traducir sus nombres y los presenten al lector como unos extraños señores apellidados Mole, Rat, Badger y Toad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s