Más bárbaros decimonónicos

 (Y perdón por la insistencia)

Maceta libros

Las potencias europeas del siglo XIX se expandieron sobre otros continentes sometiendo a sus más atrasados pobladores. Las repúblicas americanas de entonces hicieron más o menos lo mismo, pero lanzándose sobre sus propios territorios que les quedaban más a mano. Sobre este asunto recomiendo esta vez cuatro libros de una tacada, porque es que cada uno conducía al otro.

Una nota extra sobre el menos conocido de ellos: el evidente parecido entre los sucesos de Tomóchic y los de Canudos no puede pasar desapercibido. Yo lo señalé en 2002, igual que antes, qué despiste el mío, ya lo había hecho José Miguel Oviedo en su Historia de la literatura hispanoamericana. Pero tampoco hay que fiarse de las apariencias: si en Brasil (y esto es punto clave en La guerra del fin del mundo), el gobierno y la prensa dieron a la revuelta mesiánica de Canudos unas connotaciones políticas que le eran ajenas, en Tomóchic habría sucedido justo al contrario. Es decir, que la apelación al fanatismo religioso habría servido al gobierno para encubrir una revuelta de protesta política. Eso, al menos, se desprende de otro excelente libro ya más reciente sobre el mismo asunto.

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