“La mancha humana”, de Philip Roth

A veces abandono el hábito involuntario de no leer más autores vivos que Vargas Llosa o mis amistades. Sigo la recomendación de uno de estos, Crisanto Pérez, que es también e inevitablemente gran lector, para leer La mancha humana de Philip Roth.

Del autor no creo saber nada, puesto que ser norteamericano, judío y crítico con la sociedad de su tiempo no me suenan como rasgos muy definitorios. La novela, por su parte, promete como novela de campus ser una crítica a la institución universitaria, y también denunciar la tiranía de lo “políticamente correcto”: una expresión que de tanto usarse ya ha dejado de saberse lo que significa (al menos en España, me parece que no hay quien no presuma desde su propio rincón del ring de ser políticamente incorrecto y de nadar contracorriente contra el pensamiento único).

La trama: un comentario tan casual como inocente hace que Coleman Silk, un ilustre profesor judío de Filología Clásica, sea expulsado por racista. La crueldad y estupidez de la medida es evidente a los ojos de los personajes más lúcidos, incluidos los cobardes que no lo apoyan temiendo ser señalados con la misma scarlett letter. Encierra, además, una amarga ironía que pronto se revela al lector como el gran secreto de Coleman: él mismo es negro. Un negro de piel lo bastante clara como para haber pasado por blanco durante casi toda su vida, a costa de renunciar a cualquier trato o mención de su familia de origen. Logra así ascender brillantemente en su carrera universitaria, en épocas anteriores a la igualdad legal y muy anteriores a la discriminación positiva.

Decía Jardiel Poncela que quien se libra durante años de morir atropellado por un camión, acaba muriendo atropellado por un triciclo. El primer choque de triciclo, la expulsión, es solo el comienzo para el profesor Silk de un encadenamiento de calumnias que acabará hundiendo su fama y también su vida. En ambas dimensiones se ven involucrados personajes, cada uno de los cuales tiene a su vez indelebles manchas que se esfuerza por ocultar para ser aceptados en la normalidad que les rodea. Particularmente sórdidas son las de Faunia Farley, la amante de Silk en sus últimos días, y sobre todo la de su exmarido que es también un traumatizado excombatiente del Vietnam; sin embargo, para mí que no hay personaje con quien el autor se ensañe más que con la profesora Delphine Roux (francesa tenía que ser), personaje cuya mezquindad supera desproporcionadamente la gravedad de sus resentimientos.

La novela, muy posmoderna o cervantinamente según se mire, se presenta en construcción: Nathan, el amigo de Silk, va reconstruyendo su vida. Se entrevista con los personajes que puede, los juzga y conjetura allá donde los hechos (que nosotros sabemos también ficticios) no le dejan llegar. Aquí se manifiesta la convencional claudicación, posmodernista asimismo, ante una realidad inasible y poliédrica.

Esta se muestra, además, de horizontes sorprendentemente amplios pese a lo aparentemente anecdótico del punto de partida: detrás cada uno de los varios individuos “manchados”, el panorama de un país y de una sociedad en cambio. La dimensión “histórica” de la novela es quizá la parte más prescindible o pesada de esta, y no me refiero a la presencia de Clinton y la Lewinsky, sino a evocaciones que se remontan a la emancipación de los esclavos y aun antes. Pero, aunque me parezca innecesarias, sí son indudablemente armónicas con ese afán de “novela total” (expresión que ya suena a tópico, lo siento) que revela La mancha humana.

Esto, especialmente, en cuanto a envergadura (de contenido, que la novela no es especialmente larga de páginas). En cuanto a su profundidad, valoro especialmente cuanto el libro reflexiona y hace reflexionar sobre el valor de la autoaceptación, sobre el conflicto entre el individualismo y el sentido social (lo que conlleva salvarme yo sin salvar mi circunstancia, por decirlo ortegamente), sobre la educación de las Humanidades y la educación en general, y sobre la frágil gravedad de las relaciones familiares.

Anda, si tiene peli…

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