Reyes, armaduras y todo eso

Carlos V por Tiziano

Los Incas –esos señores tan serios– quedan muy lejos, los reyes constitucionales no arraigaron tras la independencia y los que hoy sobreviven en América tienen el pudor de no hacerse llamar reyes. Lo cierto es que en este lado del charco se tiene una idea asaz difusa sobre la institución monárquica y su controvertido pero real papel en algunos países de la Europa contemporánea. Para el imaginario común, tienen más peso los monarcas de los cuentos de hadas (jamás he escuchado Érase una vez un presidente…), que tampoco son realmente los de los cuentos de hadas sino los que salen en producciones televisivas, precisamente  americanas (en cuyos doblajes a la realeza se la trata de “usted” y todo).

En la ficción, que sean los reyes como quiera su inventor; lo fastidioso es cuando vemos que esa ficción infantil invade la historia y su enseñanza… y sus enseñantes. Para muestra, un botón. En un coleccionable de historia del Perú, bastante completo en datos aunque simplista en explicaciones y pobre de gramática, se pinta a los ojos del escolar peruano el momento histórico de la firma de las Nuevas Leyes de Indias.

Carlos V el Mal Pintado

He aquí al Emperador, tan bien retratado en su día por Tiziano, convertido en un rey de baraja con barba y melenita, manto de armiño, y una corona de fiesta de cumpleaños que, probablemente, el dibujante piensa que no se quita ni para dormir. Como, a lo que se ve, tampoco los conquistadores se quitaban el disfraz de guardias suizos del Vaticano ni para hablar con su señor, supongo que para que se viera que eran conquistadores.

guardia-suiza-644x362-672xXx80

Pero es que cascos y armaduras son para el imaginario novomundano parte indispensable del vestuario en la Edad Media, esa era indefinida y llena de reyes que empieza después de los romanos y acaba no se sabe muy bien cuándo, tal vez cuando las personas dejaron de pasear a caballo y con espada.

Francisco Pizarro, asombrosamente sin casco

Cortés, lo mismo (y pintado por los mismos indios)

 

Para muestra, otro botón. En un control de lectura sobre La vida es sueño, varios alumnos me escribieron que Rosaura, la belicosa y apasionada heroína de la historia, se presenta en el campo de batalla “con armadura”. Me llamó la atención la respuesta, y más aún su coincidencia: hubiera aceptado que me dijeran “con armas”, e incluso “vestida de hombre”, pero no entendía que entraran en el detalle de en qué consistía el tal atuendo, y que este precisamente consistiera en esa “armadura” que, en tiempos de Calderón, cuando ya había triunfado el arma de fuego (aludida un par de veces en la obra), no debía de resultar tan práctica para el combate.

Cherchez la femme. Pasé revista mental a la imagen de algunas mujeres bravías y reales de los tiempos de la monarchia catholica

Doña Catalina de Erauso, la Monja Alférez

Doña Catalina de Erauso, la Monja Alférez

María Pita (en leyendasyfabulas.com)

María Pita (en leyendasyfabulas.com)

… hasta que miré en la dirección, digo en la cartelera adecuada, y entonces comprendí.

 Blancanieves armadura  Alicia armadura
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s