Rol Quijote

Aquellos molinos

Acabé el 2014 recomendando una lectura que me acompañó placenteros kilómetros en septiembre. Parte de ellos pertenecían, por cierto, a los campos de la Mancha, donde los viejos molinos de viento se han quedado enanitos ante los horrendos enjambres de aspas de los parques eólicos.

Estos molinos

Muchas de las opiniones e interpretaciones de Torrente Ballester me parecen, insisto, algo cogidas por los pelos. Dejando aparte su grado de justificación de ciertas acciones o palabras del Quijote, tan contradictorias a veces, la principal objeción se le puede hacer desde la interpretación “romántica” más extendida del personaje. El Quijote torrentino, me argumenta Víctor Palacios entre copas del Clandestino Bar, encierra en sí la doblez y el disimulo, y esto destruye por completo la integridad del personaje, su voluntad de utopía en la que el hidalgo manchego creía más (y con él Dostoievski, Rubén Darío o Unamuno) que el propio Cervantes. Desmiente ese grado de inocencia del personaje que el propio Sancho Panza pondera (¿disimulando, hubiera dicho Torrente? De esta parte no habla) ante el Escudero del Bosque:

… no tiene nada de bellaco; antes tiene una alma como un cántaro: no sabe hacer mal a nadie, sino bien a todos, ni tiene malicia alguna: un niño le hará entender que es de noche en la mitad del día; y por esta sencillez le quiero como a las telas de mi corazón, y no me amaño a dejarle, por más disparates que haga (II,13)

Sin embargo, valoro en El Quijote como juego su carácter de ficción paralela del gran clásico, una de tantas que se han escrito y que nos dicen menos de Cervantes y su obra que del propio autor. Este la utiliza como manera de pensar sobre la ficción, la fantasía y el juego como vitales ingredientes de la existencia humana. Me pregunto qué pensarían o habrán pensado Borges y Vargas Llosa de esta lectura Torrente Ballester; sospecho que al segundo le gustaría o habrá gustado esta incursión en una de sus obsesiones predilectas.

La clásica foto de Borges y Torrente Ballester, cegatos ilustres. Anda por Google.

La clásica foto de Borges y Torrente Ballester, cegatos ilustres. Anda por Google.

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