… y se acabó “El hobbit” (la peli)

Animalito, para lo que dura luego... (foto de www.teaser-trailer.com)

Animalito, para lo que dura luego…
(foto de http://www.teaser-trailer.com)

No he escrito esta vez, como tocaba, mi reseña periodística de la tercera película de El hobbit. En parte, porque fui a verla tras el cierre por vacaciones de la Universidad de Piura, cuya dirección de comunicación es mi nexo habitual con la prensa piurana. Pero en parte, también, porque después de salir del cine me sentí invadido por una desidia vacacional que me ha costado mucho sacudirme.

Y lo cierto es que esta última (espero) entrega tolkieniana de Peter Jackson me dejó mejor sabor de boca que la anterior entrega. Creo que fue precisamente la baja expectativa derivada de la decepcionante Desolación de Smaug lo que me hizo más tolerables las inacabables peleas individuales y colectivas, la animación de videojuego, los gusarapos cometierra en los que quiero interpretar un tosco homenaje al Dune de David Lynch, o personajes tan cargosos como el cobarde Alfrid y el pobre rey elfo Thranduil, tan neurótico con sus vaivenes entre ambición y pacifismo.

¿Qué salvo entonces? Pues, muy en síntesis, la parcial recuperación de los personajes más carismáticos de la historia, o sea Thorin Escudo de Roble, Gandalf (rescatado por el Concilio Blanco en un sorprendente duelo de hechiceros que autoplagia dos o tres escenas de La Comunidad del Anillo) y, por supuesto, el buen Bilbo Bolsón. Quien vuelve al sosiego del hogar tras una despedida íntima y melancólica, sin apoteosis ni fanfarrias, y cargado con el peso de una experiencia que le impedirá seguir siendo el mismo que antes de su partida. Sello este del buen personaje de ficción, por más que dudo que pueda reconocerlo muy claramente, al igual que las inesperadas consecuencias de la aventura, aquel espectador a quien falte el referente de El Señor de los Anillos.
Estas escenas del retorno a casa son tan gratas como breves; quizá la edición extendida en DVD le añadan algo, como apuesto a que lo hacen sobre el destino interrumpido de algún otro personaje. Añadiré al respecto que el título previsto originalmente para la película incidía en esa noción tan tolkieniana del regreso al hogar: There and Back Again. Sin embargo, la tentación del estruendo fue más fuerte, y se prefirió vender el filme, hay que reconocer que honestamente, por lo que realmente proporciona, o sea la batalla de los Cinco Ejércitos. Una lástima, pero supongo que ya no se podía hacer otra cosa después del rumbo emprendido desde el final de la primera parte. Así, la trilogía se ha cerrado consecuentemente, y ahora todos podemos irnos a descansar como Bilbo en su recuperada y confortable madriguera de Bolsón Cerrado. Dudo que le haya cambiado la vida a nadie, pero tal vez sí podamos por un tiempo pensar en los buenos momentos que nos ha proporcionado: no faltarán uno que otro.
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