Modos de ver “El tercer hombre”

(Artículo en papel con glosa digital)

El tercer hombre y su público

Era en clase de Literatura. Tercer curso del ya extinto Bachillerato Unificado Polivalente (toma ya): Cierto ambiente anárquico en la clase, compatible con intensas sesiones de poesía del Siglo de Oro. (Yo ni pienso entonces en la Filología). Y un buen día, ni idea de por qué, lo que hace el profesor es proyectar El tercer hombre. Supongo que aquella vez retuve de la película solamente el aspecto más artificioso, no por ello vacío: la música de Anton Karas, los primeros planos de Welles entre las sombras, el último desencuentro entre Joseph Cotten y Alida Valli, el diálogo en la noria sobre el valor de la vida humana (solo un puntito desde arriba) y el reloj de cuco como máximo logro al que puede aspirar una civilización civilizada.* Aparte del buen rato que, en general, proporciona cualquier entretenida película de misterio.

Pero hubo revisiones sucesivas en los años siguientes, y lo curioso es que el buen rato se mantuvo igual de fresco. No se agotaban los descubrimientos: con parecida emoción esperaba los antiguos y me felicitaba por los nuevos. Más discretos, más pequeños: El héroe inauguraba su viaje pasando por debajo de una escalera. Se enfrentaban y parodiaban la literatura popular y la alta cultura. Un soldado francés (cómo no) ofrecía a su detenida un pintalabios. Harry Lime, recién emergido de su antro subterráneo para la última partida, dominaba la ciudad desde lo alto de sus escombros. La muda retirada de un peluche era una vida infantil que acababa de apagarse.

Y lo mejor, como siempre, poder compartir la experiencia, que es la razón de mi artículo. Con la segunda anécdota, tan sublevante pero tan esperpéntica también, hasta pensé escribir un cuento, pero esta página del “Semana” me ha quitado la necesidad. Al fin y al cabo, leí una vez a Ángel Esteban que un ensayo no es más que una novela sin aditamentos narrativos; tal vez no sea verdad pero aquí me viene al pelo.

*Error del guionista, por cierto: el reloj de cuco no es originario de Suiza, sino de la Selva Negra. Me han dicho.

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3 pensamientos en “Modos de ver “El tercer hombre”

  1. Y para mi, la mejor escena final de la historia del cine.
    Por cierto, aquella copia en VHS (Video Home System, toma yaaaaaaaa) era mía y estaba grabada de la tele…Recuerdo más de aquella película que del resto de la asignatura.
    Creo que a la mayoría del público de aquella clase la peli le aburrió soberanamente, ya sabes, a la minoría siempre…

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