Sobre Ana María Matute, algunos (pre)juicios

Gudú

Acaba de fallecer Ana María Matute, académica de la Española, eterna candidata al Nobel y ganadora de premio Cervantes, que por aquí era prácticamente desconocida. Lo cierto es que, salvo honrosas excepciones, cada vez que toca un Cervantes español siempre creo escuchar un sordo y multitudinario “¿quién?” a esta orilla del Atlántico. No quiero aventurar culpables.

De Ana María Matute, yo leí alguna de sus obras infantiles. Me parecieron de gran belleza poética, pero también demasiado sombrías. Más que a niños, se las hubiera recomendado a adultos que quisieran conocer la sensibilidad infantil, sobre todo la del niño distinto y solitario.

Será por causa de esto que nunca me acerqué a su obra adulta. Tan solo me auguraba grisuras y desolaciones por el estilo -por el estilo de Delibes, de Gironella, de Laforet y otros estilizadores de la miseria existencialista de posguerra. Buenas novelas a veces, pero de una atmósfera que a partir de cierto número se hacía demasiado sofocante.

Sí que le hinqué el diente, por la novedad, a su novela parece que más madura y más fantástica, la que su autora consideraba obra maestra: Olvidado rey Gudú. Y no la acabé porque, a la mitad, me resultó algo repetitiva. A quien aquí le echo la culpa es a un trasgo invisible que nunca se acababa de volver visible del todo, y parecía no tener otra cosa de que hablar.

Pero aquella parte que leí me dejó buen sabor de boca. Ambientada en una nebulosa Edad Media, Olvidado rey Gudú creo que podría interesar a los seguidores de la saga esa del Juego de tronos, con la ventaja de que no abruma a peso de volúmenes. La condensación de años, sagas y generaciones en un solo relato es seña de talento narrativo, mientras que dilatarlos imprime el sello facilista del best-seller ya desde cuando se publicaron, en el siglo XVI, las hazañas de Amadís de Gaula, sus hijos y sus nietos. El reino de Olar de Ana María Matute tiene aroma a fantasía medieval auténtica, o sea a historia difusa y leyenda diáfana, y a la secreta crueldad de los cuentos de hadas.

Tal vez me atrevería a darle una segunda oportunidad a Olvidado rey Gudú, ahora que leo con lápiz.

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2 pensamientos en “Sobre Ana María Matute, algunos (pre)juicios

    • Pues mira, sí, siempre que me sirva para afirmar algo, en este caso un par de apuntes sobre lo que pienso de la literatura infantil o sobre los best-sellers… Y, a los que no hayan leído todavía nada de lo que hablo, les comunico mi experiencia para que tengan una expectativa: quizá alguno me lo agradezca.

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