Magia, misterio, cumplimiento

En el el sexto aniversario de cuando me echaron el anillo al dedo, he releído el poema “Matrimonio” de Rafael Cadenas:

Todo, habitual,

sin magia,

sin los aderezos que usa la retórica,

sin esos atavíos con que se suele recargar el misterio.

Líneas puras, sin más, de cuadro clásico.

Un transcurrir lleno de antigüedad,

de médula cotidiana, de cumplimiento.

Como de gente que abre a la hora de siempre.

La Señora del Anillo me hizo reparar en la ambigüedad de algunos versos, como el segundo o los tres últimos, que podrían ocultar cierta amargura detrás mi benévola primera interpretación. Sin embargo persistí en mi lectura, a la luz de los versos 3-5, claramente favorables al vínculo. El aderezo podría ser algo bueno y sabroso, mas no lo será tanto cuando quien lo usa es la retórica, tan útil para la seducción (ya lo enseñaba Ovidio) pero luego tan pesada o traicionera. Lo mismo sucede con esos atavíos que recargan –en vez de limitarse a vestir- un misterio que no los necesita para permanecer en el amor, y que suple bien la magia. Es verdad que disuena el menosprecio de esta última, pero sospecho que aquí “magia” no se entiende como asombro y maravilla, sino más clásicamente como ilusión y engaño a los sentidos, que encubre los perfiles de la (misteriosa) realidad. 

En cuanto a las disuasorias connotaciones de habitual, antigüedad, cotidiana, cumplimiento… creo que vienen más de la derrota cultural contemporánea hacia el horror por todo aquello que prometa ser continuado, estable y no digamos ya definitivo. Pero cumplimiento es plenitud, no ejecución sin alma; y en cuanto a esa gente que abre a la hora de siempre, cada día más me convenzo de que sale de la sólida madera de los héroes.*

El poema hablaría del matrimonio como una “purificación”, tal vez mejor “depuración”, del amor original. Se deja tal vez en el tintero qué es lo que le añade, pero eso habrá que buscarlo en otros poetas y poemas.

"El madimonio ed lo gue nod ha deunido hoy aguí" (La princesa prometida, 1987): sermón que es uno de los grandes argumentos a favor de que no dejen de doblarse las películas al español.

El madimonio ed lo gue nod ha deunido hoy aguí… (La princesa prometida, 1987): sermón que es uno de los grandes argumentos a favor de que no dejen de doblarse las películas al español.

*Lo cual me trae a la memoria otro luminoso poema de Claudio Rodríguez.

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2 pensamientos en “Magia, misterio, cumplimiento

  1. Para dar, con humor, una perspectiva distinta (que no pretende menoscabar la tuya: un matrimonio que funcione es una excelentísima cosa, de las mejores que pueden pasarle a nadie), recuerdo una variante, de José Luis García Martín (conocido poeta y crítico español) del famoso minicuento monterrosiano del dinosaurio. El texto es exactamente el mismo, o sea: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Lo que cambia es el título, que en su versión es, precisamente, “Matrimonio”.

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    • ¡Jajaja, qué buena! Agudo García Martín, como siempre. (Dicho sea de paso, la divulgación científica y el entretenimiento infantil de hoy día han convertido al dinosaurio en algo tan vivo y tan presente, que ya me parece hasta injusto identificarlo con monstruos ni con fósiles).

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