Entre campus

Campus del Milán (Universidad de Oviedo)

Campus del Milán (Universidad de Oviedo), o sea el de Humanidades

La narrativa hispánica, que ha inventado géneros como la novela picaresca o la de dictador, parece sin embargo pobre en narrativa de ambiente universitario, en “novela de campus”. Menudo autorretrato. Quizá se deba a que tampoco ha sido frecuente la vida de campus propiamente dicha: en lugar de transformar universidades en auténticas poblaciones autónomas, hemos preferido encajar las casas de estudios en ciudades, con la consiguiente influencia centrífuga. Los alumnos vuelven a sus casas a comer o a dormir como mínimo; entretanto, se dispersan por la calle extrauniversitaria en busca de ocio o bien de otras facultades que les quedan en la otra punta. Estudian, sí, en sus propias facultades, y en ellas discurre desde luego una vida singular, pero el campus no se identifica con la vida, que es donde creo reside el toque del campus anglosajón.

(Eso, por no hablar de aquellos estudiantes o campus que no se ve hacer otra cosa que estudiar, en vez de perseguir el estímulo intelectual fuera del aula, donde suele ser por cierto más frecuente: desde la biblioteca y la tutoría a la tertulia de cafetería y de pasillo. Dedicándose, en suma, a algo más que a preparar exámenes).

Nuestra magra tradición de literatura campuestre supongo que no está en la ficción sino en los libros de memorias. Por lo menos, a mí no se me ocurren otros referentes que algunos divertidos trozos de la Vida de don Diego de Torres y Villarroel, como su toma de posesión de la cátedra de Matemáticas de Salamanca (eso sí que era un profesor popular). O los recuerdos de la Residencia de Estudiantes de diferentes miembros de la “edad de Plata” de la literatura española que, en casos como el famoso de La arboleda perdida de Alberti, no tenían por suerte mucho de académicos. Con más de esto y menos de literario, tengo aún fresca la lectura de las memorias de Julián Marías, especialmente de sus envidiables años en la Facultad de Letras de Madrid.

Dos amigos míos de mi época de campus, si es verdad lo que parece, representarían una excepción en la literatura española, como noveladores uno y otro de la vida estudiantil. Por mi parte, yo hice un intento tímido pero persistente, estos párrafos  con efímera vocación de novela, que los extravié igual que aquellos versos y, sin embargo, volví a escribir casi de memoria, tan adentro parece que los tenía. Una idealización universitaria, otra pero esta vez nacida de un lugar que sí conocí bien por dentro; y mirando hacia otra experiencia años después de esas que señalan el cambio de una existencia.

Università per Stranieri di Perugia (con su vecino el Arco Etrusco)

Università per Stranieri di Perugia (con su vecino el Arco Etrusco)

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