La evangelización de las indias (con minúscula)

Doña Francisca Pizarro Yupanqui

Doña Francisca Pizarro Yupanqui

Una de las entradas con más éxito en mi blog, si las estadísticas no mienten, es la de “Un caso espeluznante” etcétera. Supongo que más por el tremebundo título, las sugerentes palabras clave y la preciosa ilustración que por el verdadero contenido de la anécdota. Si alguno llegará luego a sentirse decepcionado tras leer la entrada, ya no sé.

Un poco yéndome al otro extremo, es decir al de la autoridad de la mujer americana en tiempos coloniales no para someterse si así le venía en gana, sino también para emanciparse, trasladaré aquí otra curiosa cita. Se la agradezco a mi colega de la Udep, profesora Norma Barúa. Leerla me deparó, de un lado, un contraste inesperado con ciertas y extendidas visiones de utopía arcaica en las que el paganismo o, mejor dicho, el precristianismo, representa una especie de uniforme balsa de aceite (a veces mucho aceite) racionalista, laica, democrática, igualitaria, pacifista y, por supuesto, feminista (temo que, en resumen, aquello que el poscristianismo aspira a ser y, cuando se siente huérfano, traslada a unos orígenes remotos). De otro lado, me pareció una prueba contundente del histórico papel de la mujer como pilar de la iglesia doméstica; el primer ejemplo que conozco sería el de Santa Mónica, aunque estas bravas guaraníes se ve que eran menos de sufrir y orar en silencio que la madre del futuro obispo de Hipona:

En muchos aspectos el cristianismo fue para las indígenas una liberación: la división occidental del trabajo las liberó de las más rudas tareas. En las reducciones jesuíticas eran los hombres quienes debían ir al campo, no sólo a desbrozar –única tarea que antaño se permitían– sino también arar, sembrar, escardar y cosechar, labores que habían correspondido a las mujeres junto con todas las demás tareas hogareñas. También valoraron las indias el matrimonio monogámico impuesto por el cristianismo. Las cartas anuas traen muchos ejemplos de indias guaraníes que arrastraban a sus maridos a los pueblos de misiones principalmente por esta razón [Lucía Gálvez, “Aportes de la mujer en la formación de la sociedad hispanocriolla, siglos XVI a XVIII”, en VI Symposium Internacional de Crítica Literaria y Escritura de Mujeres de América Latina (tomo I), Universidad Católica de Salta, 1998, p. 210.]

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