Los previsibles

Mafadda
Jesús G. Maestro, teórico de la literatura atrabiliario pero siempre digno de ser escuchado —aunque sea tan solo con un oído—, diagnostica en cierta lección sobre la poesía de César Vallejo que la mayoría de los intelectuales no resiste la tentación de meterse en política, normalmente porque piensan que fuera de la política valen menos; cuando normalmente ocurre lo contrario: cuando un escritor se compromete políticamente pierde toda originalidad, porque todos los escritores comprometidos dicen lo mismo.

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Ercilla imagina un aleph

Aleph

Yo, con mayor codicia, por un lado
llegué el rostro a la bola trasparente,
donde vi dentro un mundo fabricado
tan grande como el nuestro, y tan patente
como en redondo espejo relevado.
Llegando junto el rostro, claramente
vemos dentro un anchísimo palacio
y en muy pequeña forma grande espacio.
(La Araucana, segunda parte, XXIII)
Alonso Ercilla y Zuniga 
*oil on canvas 
*44.3 x 41.5 cm 
*between 1576/1578

La glosa

Me preguntan que por qué no me lanzo de manera más decidida a (intentar) escribir cuentos o poemas. Otra razón por la que no abandono esta práctica de la glosa digital es por su gran ventaja frente a la escritura creativa: de la infinidad de cosas que me parece que tengo por escribir, en esta sé desde el principio a dónde quiero llegar.
(Dirán con razón que es una cuestión de facilidad, pero desde cuándo que algo sea fácil es una excusa para dejar de hacerlo).

Incipit vita nova

Rathbone

Basil Rathbone, en ingrato papel

Tomamos como excusa para no cambiar de vida la obstinación del mundo en seguir igual que siempre.
Tolstoy lo presentó con más gracia, también con más crueldad:
La equivocación cometida por Alexey Alexandrovich consistía en que, al disponerse a ver a su mujer, no pensó en la posibilidad de que su arrepentimiento fuese sincero, de que él perdonara y ella no muriese. Dos meses después de su regreso a Moscú, aquel error se le presentó con toda su fuerza.
(Ana Karenina IV, 19)

Autoguiones

(Nota cumplidas las 400 entradas de Maceta en el Páramo)

Hacedor
En su famoso epílogo a El hacedor, Borges revelaba cómo una vida entera de imaginación creadora terminaba revelando la imagen de la cara de su autor. Esta verdad se muestra más clara, y creo que menos rica, en quienes se entregan a las variantes de escritura menos creativas.

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Ocurrencias

Por mucho que el verbo ocurrir tenga dos significados según le pegues el pronombre que distingue lo que le ocurre a alguien de lo que se le ocurre (de ambos lugares puede brotar buena literatura), no pasa lo mismo con el sustantivo derivado. Al menos en mi uso habitual del castellano, que, como todo hijo de vecino, tiendo a considerar el metro de platino iridiado de la norma lingüística. Digamos que mi defensa de la norma académica, seamos honestos, se deriva de que no contradice de manera humillante mis propios usos.
De ahí que este modesto libro de actas entrevisto sobre un mostrador de recepción, no importa dónde, me sugiriera más bien el de una escritora en potencia que no separaba su tarea de oficina de la posibilidad de registrar en cualquier momento los productos de su imaginación. ¿Por qué no iba a ser así?
Ocurrencias

Cifra de la sabiduría

images
Un adolescente acudió en otro tiempo a un viejo eremita y le pidió una regla para vivir de acuerdo con ella. El eremita le dio esta respuesta:
–Aspira a lo alcanzable.
El adolescente le dio las gracias y le preguntó si sería una inmodestia el pedirle todavía una segunda frase, como viático suplementario para el camino. Entonces el eremita agregó este otro consejo al primero:
–Aspira a lo inalcanzable.
(Nota del 17 de junio de 1941)