Otro poema con gente en casa

Sí, otro más. Repasando el Cancionero y romancero de ausencias de Miguel Hernández, cómo no pensar, al llegar a esta página, en nuestras calles vacías, y en los remolinos, tempestades y buenos vientos que soplarán detrás de cada ventana.

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Por comodidad, en vez de volver a fotografiar la página del libro, cortapego de aquí.

Los puentes de Madison (Francia, siglo XII)

Puentes de Madison
Entre peste y peste, algún día debió de haber en la Edad Media en que se aplanara la curva de infectados, la malcasada pudiera salir a la puerta de su casa a tomar el aire y el caballero andante tuviera con ella un parrafito.
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Otro poema para encerrados

Marmota

Perdón por la insistencia. Me pasa que en estos días leo mas verso que prosa (se reduce bastante la posibilidad de interrupciones), y yo no los busco, son ellos los que se dejan encontrar. Ojalá que este sirva como alivio a quienquiera  que se esté imaginando en los peores momentos de El día de la marmota.

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Tomado de aquí, y disponible gratis para libro electrónico (Kindle: https://cutt.ly/4tCqm3r
iBooks: https://cutt.ly/otCqQ1M
Google: https://cutt.ly/xtCqW8R

 

 

Epidemia y poder

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Insisto en dos temas de estos días: el de Un fulgor tan breve de Jiménez Lozano y el de la peste. Aunque el poema califica como tal el arte de gobernar –por lo cual el título que he puesto a esta entrada resulta un pleonasmo–, creo que en estas difíciles circunstancias se está demostrando que son posibles salutíferas excepciones para cualquiera que quiera buscarlas: el mundo es ancho. Igual que existen Wolseys, habrá siempre un Tomás Moro (justo también en estos días estoy yo comentando con mis alumnos Un hombre para la eternidad).

El poder 

El síndrome de Pitti o cuando acabe la pandemia

Se detiene la actividad humana, y lógicamente baja la contaminación, así que más pura la luna brilla y se respira mejor. Las calles, serenamente silenciosas, cosa que lamentablemente no aprecian todos los que necesitan andar con su banda sonora incorporada. Nos encantan las imágenes –dichoso quien las haya podido filmar– de animales salvajes que se aventuran en la gran colmena humana, preguntándose qué hace tan vacía. Aunque haya remitido notablemente la plasticofobia que empezó el año pasado, lo cierto es que se produce menos basura.

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