Leer con lápiz

Me gustan los libros, como a tantos, más por aquello que contienen que por la sacralidad que les confieren otros más fanáticos o píos. Digo con esto que los cambio sin problema por ediciones digitales, que los presto con frecuencia (y casi siempre los recupero) pese a cínicos consejos, y que, como mis lectores tal vez recuerdan, los rayo muy a mi sabor. Sobre los préstamos, lo más halagador que me han dicho mis deudores de libros es que leer un tomo de mi biblioteca es como tenerme al lado durante la lectura, aunque ciertamente no todos me lo decían con el mismo grado de afecto.
Libro sin glosa, libro que nada aprende. Libro indiferente o tal vez venerado, pero nunca amado con pasión.
(Valga como justificación de este sustancioso enlace sobre el arte de subrayar libros).
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Don Juan entre pucheros

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Tal era la familiaridad con la poesía del romano Ovidio, que en su primera juventud sus discursos le brotaban espontáneamente en verso, por más que su padre quisiera encaminarlo hacia el estudio de las leyes. Lo cuenta él mismo en sus Tristes (IV,10).
Yo no pretendo llegar a tanto ni de lejos. Sin embargo, bastó para embellecer por un momento los trajines de la cocina el sorprendernos a mi primogénita y a mí, después de un rato con el Tenorio de música de fondo, cruzando este breve diálogo involuntariamente octosilábico, sin duda prosaico, pero de grato aroma zorrillesco:
—¿Pusiste el aceite? —Sí.
—¿Está hirviendo? —Todavía.
—¿Lo prendiste? —Lo prendí…
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Dichoso el lector libre

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No es esto decir que no lea libros: leo muchos, así como revistas y periódicos y cuantos papeles caen en mis manos, pero no tomo nunca notas; y en cuanto leo un libro, estoy deseando darlo. Algunas personas me han preguntado: -¿Cómo, si cree usted que este libro es tan bueno, me lo da y se queda sin él? -Porque lo he leído -contesto yo-, y ya no me hace falta. -Pero ¿y si desea después consultarlo para recordar algún detalle que se le olvidó? -Lo que se olvida se debe olvidar -afirmo yo, con un fatalismo estético que a las personas tímidas las descorazona-. Y esto no es una «salida»: es un axioma, algo indiscutible, permanente e inmutable. Si de las ideas de un libro las unas se me quedan y las otras se me van, es porque las unas son concordantes con mi espíritu y las otras no, o porque, según mi modo de ver, las unas son más importantes que las otras. Si por un esfuerzo de la voluntad mantengo todas las ideas con el mismo relieve ante mis ojos, cometo un atentado contra mi inteligencia.

(Ángel Ganivet, Cartas finlandesas  (1898), I

En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (y 4)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

3. La peligrosa tentación del viaje.

4. Hidalgos y compañeros.

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Las “víctimas” de la fiebre andariega, tanto entre los hobbits como entre los animales parlantes, responden en general a un mismo perfil humano o social. Salvo rara excepción, unos y otros son un trasunto del esquire inglés: llamémoslos hacendados, hidalgos o “rentistas” que disfrutan –salvo el Sapo- de un ocio fácil de llenar. La escritura y el excursionismo, visitas y meriendas, parecen ser sus principales ocupaciones, aparte del cuidado de su propia hacienda que se sobrentiende.[1] Sigue leyendo

En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (3)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

3. La peligrosa tentación del viaje.

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Un tercer aspecto bajo el que se puede ofrecer el mundo exterior a los habitantes del Río o La Comarca es el de la potencial aventura. En el primer capítulo de El hobbit, Bilbo reencuentra al mago Gandalf, visitante ocasional de la Comarca tras largas y remotas ausencias, y lo recuerda entre otros con los siguientes términos:

¿No sois vos el Gandalf responsable de que tantos y tantos jóvenes apacibles partiesen hacia el Azul en busca de locas aventuras? Cualquier cosa desde trepar árboles a visitar elfos… o zarpar en barcos, ¡y navegar hacia otras costas! ¡Caramba!, la vida era bastante apacible entonces. Quiero decir, en un tiempo tuvisteis la costumbre de perturbarlo todo en estos sitios.

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En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (2)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

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De http://www.bradney.com/wet-paint/1205

En concreto, El viento en los sauces bien pudo formar parte del cimiento de los valores del universo de los hobbits en Tolkien. Si la tierra que estos habitan, La Comarca (The Shire), representa una idealización del mundo rural inglés anterior a la industrialización, lo mismo podemos reconocer en el Río de Grahame. Si acaso, con la importante diferencia de que el panorama ruralista y ecologista de este último es fundamentalmente despreocupado, como hijo de la plácida época eduardiana –o sea post-victoriana, o sea post-heroica (la belle-époque)–, mientras que en el mundo de Tolkien la amenaza de la modernidad toma tintes más definidos, cercanos y terribles. A diferencia de Grahame, Tolkien llegó a conocer la propagación de muerte a escala industrial en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Incluso en un grado de agresividad mucho menor que el de El Señor de los Anillos, donde La Comarca se ve devastada por los humeantes ingenios de Saruman, mago-ingeniero, la máquina amenaza a los moradores del Río. Es muy probable que Tolkien, aparte de su propia experiencia personal como chofer,[1] tuviera muy presentes los accidentes del Señor Sapo cuando componía para sus hijos el cuentecillo de El señor Bliss. Sigue leyendo

En el principio fue un sapo: sobre Kennet Grahame y J.R.R. Tolkien (1)

Muño y aderezo los papeles de una charla que dicté hace varios años, y los lanzo en cuatro entregas.

El viento Juventud

  1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

Un libro que leí con medio interés en mi infancia fue El viento en los sauces, del escritor británico Kenneth Grahame. Publicada en 1908, alcanzó una gran popularidad entre el público de habla inglesa, aunque me parece que bastante menos entre el de habla hispana: sus ediciones y reediciones revelan que lectores no le faltan, pero tampoco se le ve nunca muy citado ni recomendado.

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